Tuesday, August 25, 2026

 

“ que tome su cruz “

 

Cuentan que una persona constantemente se quejaba porque su cruz era muy pesada. Tanto se quejaba que un día se le apareció el  Señor, le presentó tres cruces y la invitó a que probara estas cruces y escogiera la que sintiera más cómoda. La persona probó la primera y la encontró demasiado pesada. Probó entonces la segunda y la encontró aún más pesada. Finalmente probó la tercera y exclamó, “esta si es mucho más cómoda”. El señor le dijo que esa que había escogido era su cruz, la que él cargaba originalmente.

 

En el evangelio de este próximo domingo, 22º del tiempo ordinario, Jesús nos indica que el que quiera ser su discípulo que renuncie asimismo, que tome su cruz y que le siga.

 

Éste consejo viene después que Jesús anuncia a sus discípulos que va a Jerusalén y que allí será condenado a muerte por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas. Añade que morirá pero que al tercer día resucitará

Pedro trata de disuadirlo pero el Señor indica que así tiene que suceder. Y luego indica el camino que nosotros tenemos que recorrer para hacer sus discípulos.

 

 

Se dice que la gente que hablamos español, somos gente de Viernes Santo. Ciertamente vivimos la pasión y muerte de nuestro señor Jesucristo intensamente. Muchos nos sentimos como si la pasión se repitiera, ocurriera otra vez cada año.

 

Nuestras iglesias se llenan de gente para los oficios del Viernes Santo. Una multitud acompaña a Jesús sepultado en procesión por las calles de las ciudades. Vivimos intensamente los misterios de la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo.

 

Pero, ¿Cargamos cada uno  nuestra cruz?  A mi entender, el cargar la cruz tiene dos dimensiones. Por una parte a todos nos llegará un momento de sufrimiento. Es importante entender el misterio del sufrimiento no como un castigo de Dios sino como una oportunidad para crecer espiritualmente.

 

El sufrimiento es un misterio. No entendemos por qué a personas buenas les pasan cosas malas. Si sabemos que es una oportunidad para unir nuestro sufrimiento al de Jesús en su pasión y muerte; es una oportunidad, repito, para crecer espiritualmente.

 

La otra dimensión de cargar nuestra cruz es la manera como vivimos nuestra vida diaria. Frente a cualquier decisión en nuestra vida, tenemos que hacernos aquella famosa pregunta, “¿ qué haría Jesús confrontado con esta situación que está frente a mí? El responder, el actuar en todo momento como Jesús lo haría es la manera más eficaz de cargar nuestra cruz.

 

Jesús nos ha dicho, “ mi gracia te basta” Podemos contar con su ayuda en todas nuestras situaciones difíciles. Y también podemos contar con el apoyo de nuestra madre, la santísima virgen. La madre que recibió en sus brazos al hijo que había muerto en la cruz, esta siempre lista para recibirnos en sus brazos.

 

¡Que María nos ayude a hacer siempre la voluntad del Resucitado!

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