“ que tome su cruz “
Cuentan
que una persona constantemente se quejaba porque su cruz era muy pesada. Tanto
se quejaba que un día se le apareció el
Señor, le presentó tres cruces y la invitó a que probara estas cruces y
escogiera la que sintiera más cómoda. La persona probó la primera y la encontró
demasiado pesada. Probó entonces la segunda y la encontró aún más pesada.
Finalmente probó la tercera y exclamó, “esta si es mucho más cómoda”. El señor
le dijo que esa que había escogido era su cruz, la que él cargaba originalmente.
En
el evangelio de este próximo domingo, 22º del tiempo ordinario, Jesús nos
indica que el que quiera ser su discípulo que renuncie asimismo, que tome su
cruz y que le siga.
Éste
consejo viene después que Jesús anuncia a sus discípulos que va a Jerusalén y
que allí será condenado a muerte por los ancianos, los sumos sacerdotes y los
escribas. Añade que morirá pero que al tercer día resucitará
Pedro
trata de disuadirlo pero el Señor indica que así tiene que suceder. Y luego
indica el camino que nosotros tenemos que recorrer para hacer sus discípulos.
Se
dice que la gente que hablamos español, somos gente de Viernes Santo.
Ciertamente vivimos la pasión y muerte de nuestro señor Jesucristo
intensamente. Muchos nos sentimos como si la pasión se repitiera, ocurriera
otra vez cada año.
Nuestras
iglesias se llenan de gente para los oficios del Viernes Santo. Una multitud
acompaña a Jesús sepultado en procesión por las calles de las ciudades. Vivimos
intensamente los misterios de la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo.
Pero,
¿Cargamos cada uno nuestra cruz? A mi entender, el cargar la cruz tiene dos
dimensiones. Por una parte a todos nos llegará un momento de sufrimiento. Es
importante entender el misterio del sufrimiento no como un castigo de Dios sino
como una oportunidad para crecer espiritualmente.
El
sufrimiento es un misterio. No entendemos por qué a personas buenas les pasan
cosas malas. Si sabemos que es una oportunidad para unir nuestro sufrimiento al
de Jesús en su pasión y muerte; es una oportunidad, repito, para crecer
espiritualmente.
La
otra dimensión de cargar nuestra cruz es la manera como vivimos nuestra vida
diaria. Frente a cualquier decisión en nuestra vida, tenemos que hacernos
aquella famosa pregunta, “¿ qué haría Jesús confrontado con esta situación que
está frente a mí? El responder, el actuar en todo momento como Jesús lo haría
es la manera más eficaz de cargar nuestra cruz.
Jesús
nos ha dicho, “ mi gracia te basta” Podemos contar con su ayuda en todas
nuestras situaciones difíciles. Y también podemos contar con el apoyo de
nuestra madre, la santísima virgen. La madre que recibió en sus brazos al hijo
que había muerto en la cruz, esta siempre lista para recibirnos en sus brazos.
¡Que
María nos ayude a hacer siempre la voluntad del Resucitado!
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