Thursday, February 12, 2026

 

Reconciliarse

 

Las lecturas para este próximo domingo sexto del  tiempo ordinario,  nos invitan a observar libremente la ley que Dios nos ha dado, primero, en el antiguo testamento mediante Moisés y los profetas.

 

En el nuevo testamento Jesús nos dice que él no ha venido a abolir la ley si no a completarla. Luego enumera unas cuantas situaciones y señala  la manera que el discípulo debe responder a ellas.

 

Entre estas me impacta la siguiente, “ Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo  que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano y vuelve luego a presentar tu ofrenda…”.

 

Cuando tenía algunos 10 o 12 años me enteré que una familia que había sido muy amiga de nuestra familia, de pronto se enojó con nosotros.  Yo estoy seguro que ni mis padres ni  abuelos sabían exactamente porque.

 

Pasó algún tiempo, probablemente bastante tiempo. Cierto día cuando mi abuelita se disponía a acercarse a recibir la sagrada comunión durante una celebración eucarística, sintió que alguien le ponía el brazo en la espalda en señal de abrazo. Se percató que era su antigua amiga, la madre de la otra familia. Al comentar lo sucedido, añadiría que al final de misa se acercaron una a la otra, se abrazaron y ambas lloraron mucho

 

Siempre que escucho estas palabras de Jesús, “ antes de presentar tu ofrenda, ve y Reconcíliate con tu hermano “ recuerdo, aunque han pasado muchos años, lo que vivió mi abuela.

 

Ciertamente aquella señora, antigua amiga de mi abuelita, entendía plenamente el mensaje de Jesús. Probablemente no fue fácil acercarse a mi abuelita porque podía ser rechazada.  Una de las dudas del que pide perdón siente el temor de ser rechazado. No es fácil pedir perdón pero es consejo evangélico

 

Mi abuelita por su parte,acepto el abrazo que se le ofrecía. Sé que se había sentido muy herida por los desaires de aquella familia de quien había sido tan buena amiga pero en el momento en que se disponía a recibir a Jesús sacramentado, no podía dejar de aceptar aquel gesto de Reconciliación.

 

¿ Has vivido una experiencia semejante?  ¿ has tenido que pedir perdón alguna vez?¿ cómo has sido recibido?¿ Alguien te ha pedido perdón alguna vez? ¿ cómo has respondido?

 

El perdonar,  el pedir perdón o ser perdonado, el reconciliarse entre hermanos o hermanas es un acto que sana, que libera.

 

Cuando participamos de la actividad reconciliadora por excelencia, el encuentro con Jesús mediante el sacramento de la reconciliación, la confesión, salimos perdonados, sanados, liberados.

 

¡ Que el Padre,  el Hijo y el espíritu Santo sea glorificado en todas partes por la Inmaculada virgen María!

 

El caballero de Nuestra Señora

 

 

 

 

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