Reconciliarse
Las
lecturas para este próximo domingo sexto del
tiempo ordinario, nos invitan a
observar libremente la ley que Dios nos ha dado, primero, en el antiguo
testamento mediante Moisés y los profetas.
En
el nuevo testamento Jesús nos dice que él no ha venido a abolir la ley si no a
completarla. Luego enumera unas cuantas situaciones y señala la manera que el discípulo debe responder a
ellas.
Entre
estas me impacta la siguiente, “ Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda
sobre el altar, te acuerdas allí mismo
que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al
altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano y vuelve luego a presentar tu
ofrenda…”.
Cuando
tenía algunos 10 o 12 años me enteré que una familia que había sido muy amiga
de nuestra familia, de pronto se enojó con nosotros. Yo estoy seguro que ni mis padres ni abuelos sabían exactamente porque.
Pasó
algún tiempo, probablemente bastante tiempo. Cierto día cuando mi abuelita se
disponía a acercarse a recibir la sagrada comunión durante una celebración
eucarística, sintió que alguien le ponía el brazo en la espalda en señal de
abrazo. Se percató que era su antigua amiga, la madre de la otra familia. Al
comentar lo sucedido, añadiría que al final de misa se acercaron una a la otra,
se abrazaron y ambas lloraron mucho
Siempre
que escucho estas palabras de Jesús, “ antes de presentar tu ofrenda, ve y
Reconcíliate con tu hermano “ recuerdo, aunque han pasado muchos años, lo que
vivió mi abuela.
Ciertamente
aquella señora, antigua amiga de mi abuelita, entendía plenamente el mensaje de
Jesús. Probablemente no fue fácil acercarse a mi abuelita porque podía ser
rechazada. Una de las dudas del que pide
perdón siente el temor de ser rechazado. No es fácil pedir perdón pero es
consejo evangélico
Mi
abuelita por su parte,acepto el abrazo que se le ofrecía. Sé que se había
sentido muy herida por los desaires de aquella familia de quien había sido tan
buena amiga pero en el momento en que se disponía a recibir a Jesús
sacramentado, no podía dejar de aceptar aquel gesto de Reconciliación.
¿
Has vivido una experiencia semejante? ¿
has tenido que pedir perdón alguna vez?¿ cómo has sido recibido?¿ Alguien te ha
pedido perdón alguna vez? ¿ cómo has respondido?
El
perdonar, el pedir perdón o ser
perdonado, el reconciliarse entre hermanos o hermanas es un acto que sana, que
libera.
Cuando
participamos de la actividad reconciliadora por excelencia, el encuentro con
Jesús mediante el sacramento de la reconciliación, la confesión, salimos
perdonados, sanados, liberados.
¡
Que el Padre, el Hijo y el espíritu
Santo sea glorificado en todas partes por la Inmaculada virgen María!
El
caballero de Nuestra Señora
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